Una de mis principales divergencias con las iglesias evangélicas es el énfasis que se le da a la parte económico.
La misión de la iglesia es evangelizar; y para ello suele ser necesario contar con recursos económicos. Otras veces, no es necesario ni una sola moneda para llevar el evangelio. Pero en todos los casos, el éxito de la evangelisazión depende del Espíritu Santo; de cuánto le permitamos hablar por medio de nuestros labios.
Sin embargo, parece que la iglesia evangélica ha tomado como prioritario el acumular recursos económicos. No que se quieran enriquecer personalmente; pero priorizan ese factor por encima de otros. Se confía en la capacidad económica, en los recursos tecnológicos y en técnicas mundanas de comunicación. Olvidan así la parte escencila del Espíritu Santo. Y en consecuencia se evangeliza para conseguir financiamiento.
Este énfasis en el dinero, en iglesias explendorosas que desbordan de riqueza, las pone dentro del modelo de Laodisea. Son iglesias que a sus fieles los tratan como público, y como una fuente de soporte económico.
A ellos se les enseñan falsas doctrinas sobre el diezmo. Se les dice que es una doctrina básica y se los engaña y embauca sitando versículos bíblicos y pretendiendo hablar en nombre de Dios. Todo esto sabiendo que los cristianos no tenemos esa obligación y que no existe en toda la Biblia un solo versículo que apoye tal mentira y fraude.
Así le quitan a los hermanos el gozo de dar de su corazón; y los someten a un dar obligatorio. Así mismo, llevan al pecado a aquellos que en su corazón no están preprados para dar, y los convences de que están en un pecado el cual no es verdader. Pero una vez que han sido convencidos con engaño que el no diezmar es pecado; ellos están pecando por no actuar de acuerdo a su fe.
Pero de todos modos; pese a todo; la iglesia recauda diezmos y ofrendas. Y la situación espiritual de sus fieles les es indiferente siempre y cuando continúen vaciando sus billeteras cada domingo.
Y si bien hay pseudo-iglesias que son negocios puros; que existen con el solo fin de explotar la fe de otros; también las iglesias evangélicas "normales" caen en esta espiral pro-económica.
Si tu pastor enseña que el diezmo es doctrina cristiana; si él insiste en que hay bases bíblicas por las cuales debemos diezmar; si advierte que el no diezmar es robarle a Dios; ese pastor cae en esta categoría porque los está engañando corrompiendo a la Palabra de Dios, y utilizando Su nombre para amenazarlos.
May 20
8:20 PM